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Para comenzar, se definirán algunos términos relacionados con la menopausia que van sucediéndose a lo largo del tiempo en el que se experimenta ésta.

La menopausia se refiere al último período menstrual o al cese permanente de la función ovárica. La menopausia precoz, por otro lado, ocurre entre los 40 y 44 años de edad, mientras que la insuficiencia ovárica prematura es la menopausia que se presenta antes de los 40 años, acompañada a menudo de oligomenorrea y amenorrea (menstruación inexistente). La perimenopausia abarca el período desde que el ciclo menstrual comienza a cambiar hasta 12 meses después de la menopausia. Durante la perimenopausia, que puede durar varios años, las fluctuaciones en la función ovárica y las concentraciones hormonales afectan el ciclo menstrual. La posmenopausia comienza a partir de 12 meses después de la menopausia.

La menopausia puede ser espontánea, inducida por tratamientos médicos como la quimioterapia o la radioterapia, o resultado de la extirpación quirúrgica de los ovarios. Aproximadamente el 75% de las mujeres experimentan síntomas durante la perimenopausia y después de la menopausia, siendo el 25% de ellos de moderados a graves, lo que afecta su calidad de vida. Estos síntomas son variados e incluyen síntomas vasomotores (sofocos, sudores nocturnos), dolores articulares y musculares, cambios de humor, alteraciones del sueño, baja libido y síntomas genitourinarios (sequedad vaginal, aumento de la frecuencia urinaria, infecciones recurrentes del tracto urinario). Además, la menopausia se asocia con un mayor riesgo de osteoporosis y enfermedades cardiovasculares. En este artículo, el término 'mujeres' se refiere únicamente a mujeres cisgénero. Las personas transgénero y diversas en cuanto a género también pueden experimentar síntomas de la menopausia y podrían beneficiarse de servicios de salud adaptados adecuadamente.

El manejo de los síntomas puede incluir terapias farmacológicas y/o no farmacológicas, según cada caso. Dentro de los tratamientos farmacológicos encontramos la terapia hormonal de la menopausia (MHT, por sus siglas en inglés), que es altamente efectiva en el alivio de los síntomas vasomotores, así como en la mejora de trastornos del sueño, cambios de humor, preocupaciones cognitivas y síntomas musculoesqueléticos, además de regular el sangrado vaginal después de iniciar el tratamiento.

Durante la perimenopausia, se debe prestar atención a cualquier sangrado anormal, antes de considerar la MHT. En la insuficiencia ovárica prematura se recomienda la MHT independientemente de los síntomas (a menos que esté contraindicada) hasta la edad habitual de la menopausia, ya que puede estar asociada con auemento de riesgo de osteoporosis y enfermedad cardiovascular. En el caso de la menopausia, la MHT puede ofrecerse a pacientes sintomáticas sin contraindicaciones, tras evaluación individualizada sobre riesgos y beneficios.

Existen diferentes regímenes de MHT, que incluyen: estrógeno sólo (para mujeres con histerectomía total), estrógeno combinado con progestágeno de manera cíclica o contínua (mujeres con útero) y tibolona (mujeres que han pasado más de 1 año desde la menopausia, especialmente aquellas con baja libido). Los estrógenos tratan los síntomas genitourinarios y se administran en varias formas (oral, parches transdérmicos o geles tópicos vaginales).

Se recomienda realizar una revisión después de 6 a 12 semanas de comenzar la MHT para evaluar los síntomas menopáusicos en curso y cualquier efecto adverso, que pueden incluir náuseas y sensibilidad en los senos. Se pueden realizar ajustes en la dosis o la formulación, por ejemplo, si los síntomas vasomotores siguen siendo problemáticos o si se experimenta sangrado irregular no resuelto en 6 meses de tratamiento, o si éste se vuelve intenso o prolongado. También se recomienda una reevaluación anual para revisar la necesidad de continuación del tratamiento. Muchas mujeres desean dejar de tomar MHT después de evaluar la mejoría de los síntomas, algunas prefieren optar por continuar MHT indefinidamente que, a pesar de que no hay una duración máxima establecida, se les debe informar sobre los posibles daños a largo plazo de la MHT. Sin embargo, para la mayoría de las mujeres menores de 60 años o dentro de los 10 años de la menopausia, la hipótesis del momento es que con MHT experimentan un beneficio cardiovascular (reducción del riesgo de enfermedad coronaria). Las contraindicaciones para este tratamiento son: Sangrado vaginal no diagnosticado, Antecedentes de cáncer de mama o cáncer de endometrio y Eventos cardiovasculares agudos o eventos tromboembólicos en la historia médica.

Los medicamentos no hormonales pueden ser útiles para mujeres con contraindicaciones a la MHT o que prefieren no tomarla. En general, son menos efectivos y no brindan los beneficios protectores para los huesos o el sistema cardiovascular, además de presentar efectos adversos, lo que limita su uso.

Existen tratamientos no farmacológicos para los síntomas de la menopausia: Tras una evaluación integral de la salud y las necesidades de cada mujer, las modificaciones en el estilo de vida (realizar ejercicio adaptado a cada situación personal o la reducción del consumo de alcohol) pueden resultar útiles para manejar los síntomas y mejorar el bienestar general. La terapia cognitivo-conductual puede reducir el impacto de los síntomas vasomotores y aliviar los trastornos del sueño. A diferencia de los síntomas vasomotores, los síntomas genitourinarios no mejoran con el tiempo, pero existen lubricantes no hormonales útiles para la sequedad vaginal. Las terapias complementarias y preparados herbales (como el cimicífuga o fitoestrógenos) carecen de evidencia suficiente de beneficios, pueden causar efectos adversos y no se recomiendan.

En conclusión, los síntomas que se experimentan durante la menopausia pueden limitar la calidad de vida de las mujeres. La terapia hormonal ha demostrado ser eficaz para mejorarlos y se recomienda en mujeres sintomáticas o con insuficiencia ovárica prematura (menopausia antes de los 40 años) aunque sean asintomáticas, a menos que esté contraindicada. Existen opciones no hormonales para quienes no pueden o no desean usarla.

Bibliografía:

Magraith K, Jang C. Management of menopause. Aust Prescr 2023;46:48–53. https://doi.org/10.18773/austprescr.2023.014

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