La nueva Guía ESC sobre el manejo de la presión arterial elevada e hipertensión, publicada en 2024, redefine varios aspectos fundamentales para su manejo, desde la clasificación diagnóstica hasta el seguimiento y tratamiento, esta actualización nos invita a repensar cómo evaluamos y acompañamos a los pacientes con hipertensión. En esta entrada revisamos los puntos clave y principales implicaciones farmacéuticas de la guía, elaborada por el Grupo de Trabajo de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC). Para ello, nos basamos además en la traducción oficial realizada por la Sociedad Española de Cardiología (SEC), de cuya versión proceden también las imágenes que acompañan esta publicación.
La guía ha cambiado de nombre: ahora se llama “Guía sobre el manejo de la presión arterial elevada y la hipertensión”, debido a que el riesgo cardiovascular (RCV) no empieza solo cuando hay hipertensión “oficial”, sino que va aumentando progresivamente a medida que sube la presión arterial. Además, se ha eliminado la palabra “arterial” para evitar confusiones con otros tipos de hipertensión, como la pulmonar, que no se trata en este documento.
La hipertensión es una condición que surge de la interacción compleja entre factores genéticos, hormonales, conductuales y ambientales. Su fisiopatología implica a diversos sistemas (cardiovascular, renal y sistema nervioso central) y también a mecanismos vasculares e inmunológicos. La desregulación de estos procesos da lugar a una elevación sostenida de la presión arterial que, si no se detecta y controla a tiempo, puede provocar daño orgánico mediado por hipertensión y aumentar de forma significativa el riesgo de eventos cardiovasculares. En esta guía se reconoce el impacto de factores psicosociales y determinantes socioeconómicos en el desarrollo y pronóstico de la enfermedad, subrayando la importancia del contexto vital del paciente (nivel educativo, identidad de género, condiciones laborales, acceso a recursos sanitarios...) a la hora de planificar intervenciones y establecer objetivos de control individualizados:

Figura 1. Fisiopatología de la presión arterial elevada y la hipertensión. Fuente: traducción SEC de la Guía ESC24.
Este enfoque integral amplía la comprensión de la hipertensión como problema de salud pública e interpela a los profesionales sanitarios a ofrecer un acompañamiento más adaptado, empático y basado en la realidad de cada persona.
En cuanto a la clasificación de los valores o cifras de presión arterial (PA), existen cambios que matizan mejor los casos en rangos límite y permiten intervenir antes. De este modo la PA se clasifica como:
- Presión Arterial No elevada: <120/70 mmHg en todos los niveles.
- Presión Arterial Elevada: 120–139 / 70–89 mmHg, variando según el método de medida.
- Hipertensión: ≥140/90 mmHg en consulta.

Figura 2. Clasificación de la Presión Arterial. Fuente: traducción SEC de la Guía ESC24.
Diagnóstico fuera de la consulta. Se prioriza el uso de MAPA (monitorización ambulatoria de la presión arterial con dispositivo) o AMPA (automedida de la presión arterial por parte del paciente) sobre la PA aislada en consulta. Esta medida reduce el sesgo de hipertensión por bata blanca y permite valorar la PA en condiciones reales.
Evaluación del riesgo cardiovascular (RCV) individualizada: En cuanto a la predicción del riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV), la estratificación del RCV debe ser escalonada y personalizada, teniendo en cuenta edad biológica, daño de órgano diana, comorbilidades y otros factores además del SCORE2, SCORE2-OP para personas de edad avanzada y SCORE2-Diabetes para estimar el riesgo de ECV en los pacientes con diabetes mellitus de tipo 2 y PA elevada, especialmente si tienen <60 años. Estos factores no tradicionales se les denomina "modificadores del riesgo" y pueden mejorar el rendimiento de la predicción: por ejemplo, los específicos al sexo femenino y, en concreto, al embarazo (diabetes gestacional, hipertensión gestacional, preeclampsia, parto prematuro y abortos recurrentes).
Objetivo de control: entre 120 y 129 mmHg. Se recomienda que las personas que toman medicación para la hipertensión intenten mantener su presión sistólica entre 120 y 129 mmHg. Eso sí, este objetivo debe adaptarse a cada persona. Si existe hipotensión ortostática, el paciente es muy mayor (más de 85 años), presenta fragilidad o una esperanza de vida limitada, el objetivo puede ser más laxo. Lo importante es que el tratamiento se ajuste a cada caso y que las decisiones se tomen de forma compartida entre paciente y profesional. Además, se recalca que la PA debe medirse también en casa (no solo en consulta), para asegurarnos de que se mantiene dentro del objetivo (criterio ALARA: tan bajo como sea razonablemente alcanzable).
Estilo de vida como eje del tratamiento: Más actividad física (ejercicio aeróbico y de fuerza), dieta saludable, reducción de sodio (<2g/día), abandono del tabaco y alcohol limitado o nulo. Estas medidas son eficaces por sí solas y como parte del tratamiento integral. Se recomienda restringir el consumo total de sodio dietético a aproximadamente 2g/día o menos (el equivalente a, aproximadamente, 5 g o una cucharilla de sal al día). Esto incluye la sal añadida y la sal que ya contienen los alimentos. Se recomienda, además, aumentar la actividad física diaria (pasos/día, subir escaleras, caminar/andar en bicicleta). También resultan beneficiosos los ejercicios de resistencia isométricos (ejercicios de agarre, planchas, sentadillas contra la pared).
El autocuidado cobra protagonismo: Se refuerza el papel de la automedida domiciliaria (AMPA). El paciente debe estar implicado en su control de PA, con educación sanitaria y herramientas fiables. Las mediciones de la AMPA en la mañana se deben obtener antes del desayuno y antes de la medicación, pero no inmediatamente tras levantarse:

Figura 3. Recomendaciones AMPA. Fuente: traducción SEC de la Guía ESC24.
PPTR: una nueva forma de medir. El Tiempo en Rango de Presión Arterial (PPTR) se asocia mejor con el riesgo cardiovascular que una cifra aislada. Cuanto más tiempo dentro del rango objetivo, mejor pronóstico. La monitorización ambulatoria (MAPA) es la herramienta clave para calcular el PPTR, evaluar el control real y ajustar el tratamiento con precisión.
Inicio con combinación a dosis fija: Se recomienda comenzar el tratamiento con combinaciones de antihipertensivos en un solo comprimido, para mejorar la eficacia, la adherencia y reducir el riesgo de inercia terapéutica. Ya no se valora el éxito del tratamiento solo por cuánto baja la presión arterial. Lo más relevante es si ese tratamiento ayuda realmente a prevenir enfermedades cardiovasculares graves, como infartos o ictus. Por eso, la guía exige que los fármacos y técnicas recomendadas tengan evidencias claras de que mejoran estos resultados de salud, no solo que reduzcan las cifras de PA. Aquí describimos brevemente varios casos clínicos:
- PA elevada + BAJO RCV: Tratamiento no farmacológico durante al menos 3 meses: estilo de vida, alimentación y ejercicio.
- PA elevada + ALTO RCV: Tras 3 meses de medidas higiénico-dietéticas, si la PA persiste ≥130/80 mmHg, iniciar tratamiento farmacológico
- Hipertensión confirmada (≥140/90): Inicio inmediato de tratamiento farmacológico + estilo de vida. Se recomienda empezar con combinación a dosis fija (comprimido con dos principios activos).
- Hipertensión resistente: Añadir espironolactona (o eplerenona), luego beta-bloqueantes u otros. Considerar denervación renal si no hay respuesta.
Enfoque colaborativo: El abordaje de la hipertensión requiere una estrategia conjunta entre todos los profesionales sanitarios de todos los niveles de atención. La coordinación entre profesionales es clave para mejorar el seguimiento y los resultados en salud.
Con esta nueva guía, la hipertensión se maneja con mayor precisión, acompañamiento y colaboración. En farmacia comunitaria, podemos contribuir activamente a la educación, la prevención, el seguimiento y la optimización de los tratamientos antihipertensivos. El reto está en actualizar nuestras herramientas… y trabajar en equipo.
Referencias bibliográficas: Guía ESC 2024 sobre el manejo de la presión arterial elevada y la hipertensión.Traducción de la Sociedad Española de Cardiología de la guía original 2024 ESC Guidelines for the management of elevated blood pressure and hypertension (https://doi.org/10.1093/eurheartj/ehae178)